Ya que últimamente estamos organizando muchas sesiones de cine casero en un intento de lidiar con las aburridas noches de mi ciudad natal, me he propuesto hacer pequeñas reseñas de algunas de ellas. Podría hablar sobre la increíble “Pequeña Miss Sunshine“, la interesante pero vacua “21 Gramos” o la horrible “El número 23” pero me he decidido por ésta ya que la tengo reciente.
Antes de empezar a despedazarla me propuse investigar un poco. Comparte director con aquella inverosimilitud de hace unos años, Hard Candy, que, a pesar del buen sabor que me dejó entonces, me he propuesto con ella un segundo visionado.
Pero vamos a lo que vamos. ¿Qué nos encontramos con este filme? El argumento de ‘30 Días de Oscuridad’ es simple hasta la extenuación: en un pueblo de Alaska, Barrow, en el que durante el verano la noche dura 30 días, aparecerán una raza de vampiros sedientos de sangre, que dispuestos a sacar provecho de una noche tan larga, se alimentarán de los habitantes. Un pequeño grupo de lugareños, intentarán sobrevivir todo el mes hasta que la soñada luz del sol pueda volver a bañar sus rostros.
La historia es directa, a los 10 minutos ya hay gente desmenbrada, cabezas cortadas y sangre manchando la, hasta entonces, impoluta nieve. Y es que, por una vez, los vampiros no se nos presentan como civilizados seres nocturnos, que beben la sangre de virgenes en copas de cristal; mientras se atormentar por su condición y su inmortalidad. Estos vampiros son auténticos animales, que persiguen a sus víctimas implacablemente, muchas veces no por alimentarse, simplemente por el placer de matar. Eran más parecidos a visión típica que nos ha mostrado Hollywood de los hombres-lobo. Tengo que reconocer que el maquillaje es creíble y da un tono curioso con esa fila continua de dientes afilados de la que se percaté a toda velocidad mi pequeña Biohazard.
El trabajo actoral tiene altibajos. El cabecilla de los vampiros, interpretado por Danny Huston, es el mejor durante toda la cinta. A pesar de ser en ocasiones ridículo, eso no implica que su aportación sea mala. Tan pronto está gruñendo y tragando sangre como pasa a filosofar en su particular idioma sobre la estupidez humana y demás. Reconozco que me cayó muy bien. Josh Hartnett apesta, como casi siempre, pero no molesta tanto como de costumbre. De la chica rubia, cuyo nombre ni siquiera me molesto en buscar, prefiero no hablar, está por tu cara bonita y si hubiera motivos (y no hiciera tanto frío) le meterían un buen escote, para dejarlo claro. Los demás están para morir, convertirse en inmortales o, inexplicablemente, sobrevivir sin tener línea de diálogo. Vamos de todo. Voy a dedicarle unas líneas al gordo solitario de pelos raros, que mató él sólo a más vampiros que todos los demás juntos. Murió, por supuesto. por hacerse el héroe.
El director no cae en la moda tan horrible de la Cámara Parkinson, pero aún así posee bastante fallos. La atmósfera opresiva es de risa y no terminamos de ubicar a los personajes dentro de su peculiar infierno blanco. El tiempo historial provoca mareos, de repente pasa una hora, de repente 7 días. Por lo menos avisa. Además de repente aparecen personajes que ya dabas por muertos de la nada, que han sobrevivido escondidos debajo de las casas durante días sin comer y sin mostrar aspecto alguno de congelación.
En fin, una película muy floja, excesivamente larga, como ya me dijo mi compadre JD, que incluso aburre en algunos momentos. Encima rematada con una absurda y ridícula lucha final, aderezada por grandes cantidades de salsa de tomate y que termina por demostrar lo malas que son las escenas de acción. Bueno, por lo menos demuestra que no se puedo decapitar a nadie de un sólo hachazo. Resumiendo, no la recomiendo en absoluto.
Aviso: El texto superior está cargado de Spoilers. Siento no haber avisado antes.
Curiosidad: Danny Huston, el vampiro, ha actuado en las últimas 3 películas que hemos visto, ni que lo hubiesemos hecho a conciencia.







