Un buen día

19 05 2008

Tengo el día optimista. Y todo puede ser fruto de un compendio de experiencias y buenos momentos transcurridos en el fin de semana. Espero que la siguiente sucesión de palabros no se convierta en la típica mierda blogger de dominio propio tan común en los últimos tiempos.

Precisamente, para no caer en la tentación de las egocentristas intenciones de la blogoesfera latina he decidido desmarcarme y crear una palabra (o al menos empezar a utilizarla en este campo) para definirme a mi aportación a la red: worder, que traducido del inglés sería algo así como “hablador” o, mejor dicho, orador.

Pero todo a su debido tiempo, ahora toca hablar de los sucesos del fin de semana, tiene que ser rápido y conciso, porque si no, esto se convertiría en la interminable historia de cómo conocí a vuestra madre.

Viernes:

Después de una siesta cojonuda, tocó una cenita pequeña en la que descubrí que hago unas hamburguesas con queso, bacon y cebolla que ni Arzak. Para el próximo twittastur hacemos barbacoa, decidido.

Después, recuerdos de juventud con “Indiana” y una pequeña cantidad de costo incluida.

Lo siento, tenía que ponerlo.

Sábado:

Puede que sea el tema central de la actualización, quedada con un amigo para salir a mover el esqueleto (véase beber). Fue una noche perfecta, pasando por los bares preferidos, saltando barras para servirnos las copas, ligando con las camareras de forma disimulada, aunque a medida que pasaban las horas y el alcohol iba haciendo efecto se hacía más evidente e, incluso practiqué mis artes de casamentero y conseguí que mi amiguete ligase. Incluso tuve que escapar de las malas artes de una joven de buen ver, beso furtivo incluido, con un doloroso “tengo novia“. Menos mal que ella no respondió con el común “pero yo no soy celosa “.

Finalmente, tras una sesión de fotos estúpidas, que irán a parar al tuenti, llegué a casa, vomité un par de veces y me fui a dormir.

Gran noche.

La segunda bebida más consumida de la noche.

Domingo:

Si por algo se define el último día de la semana en por su carácter aburrido y gris. Suele estar basado en un café, frente a un cenicero lleno de colillas y la mirada perdida tras una nube de resaca.

Ayer consistió básicamente en eso, pero con una diferencia. Con la operación bikini tan cerca, mi novia ha decidido perder esos kilos de más que siempre tienen las mujeres, aunque parezcan fideos, siempre sobra algo. La operación bikini de mi chica me ha llevado por delante, pero lejos de quitarme el chocolate, me ha dejado sin tabaco. ¿Buen momento para dejarlo?

Ya os iré contando. Y hasta aquí hemos llegado, que ya he perdido suficiente tiempo en el trabajo.

Buenos días.

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