Momento

6 12 2009

¿Por qué definir un amor por la cantidad de días, meses o años que tiene de antigüedad? ¿No sería más importante tener presente la dimensión del mismo?

Pedirle fuego a una chica solitaria, con miedo por no saber quién eres. Un beso robado en un andén puede ser la guinda perfecta a una tarde increíble. Una sonrisa ladeada tras un cruce de miradas que se esfuma al instante.

A veces un breve encuentro es más importante que toda una vida juntos. Un encuentro que le da sentido a todo.

Así que, ¿por qué contar los segundos pudiendo deslizarse a través de ellos y ser feliz?

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En sentido contrario

23 11 2009

Hace mucho tiempo, una eternidad si intento recordarlo me di cuenta de lo estúpido que era vivir tras una armadura que yo creía perfecta, sin un mínimo rasguño por donde entrase el dolor. Un día como cualquier otro, sucedió algo que no era lo previsto. Y ese dolor penetrante que todos hemos sentido en el pecho me mostró la verdad respecto a mi refugio, mi oxidada armadura.

Desde entonces decidí mostrarme tal como era y esperar los golpes sin miedo, puesto que el alma se curte a golpes y eso nadie puede cambiarlo ni evitarlo. Lo que yo no sabía es que con el paso de los días comenzaba un papel inconsciente, aportando a la gente exactamente lo que necesitaba en cada momento. Siendo exactamente lo que necesitaba cada persona para que no surgiese la posibilidad de apartarme de su lado.

Y cuando basas una vida en la actuación se suele confundir la línea recta que divide la verdad de la sensación.

Realmente es mi purgatorio, un recordatorio del Karma por ser tan gilipollas. Poco importa si estoy realmente interesado, pero me encuentro diciéndole lo guapa que está esa noche. Porque es cierto, todas las mujeres lo son. Siempre hay algo que hace que me olvide de todo, una sonrisa, una curva, un misterio… Entonces, le digo que me he enamorado y sigo sin mentir, no hay mujer que se haya cruzado en mi camino y de la que no me haya quedado prendado.

Pero llega la mañana siguiente, la resaca, la comprensión de que no estoy disponible para nadie, que todo era parte del engaño embotellado de la noche. Ella ya no está. Otra carretera no tomada que deja angustia y pena a partes iguales.

Pero no os preocupéis por estas palabras de desaliento, dentro de 30 segundos volverá el simpático mordaz de siempre, con el tembleque en las manos y la sonrisa en la cara y os preguntareis donde empieza el papel y termina la realidad. ¿Qué es cierto y qué es falso?

Y la vida sigue, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido.





Temporal

5 05 2009

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Me encantan los días de viento. De esos que apenas dejan abrir los ojos y alborotan el pelo. Me permiten evadirme, el vertiginoso aire forma burbujas en mis oídos, ensordeciéndome durante unos breves instantes. Y me olvido de los ruidos de la urbe. Me olvido de todo y vuelo.

Puedo cerrar los ojos y sentir el frío en la punta de mis dedos, el vello de mis brazos erizado. Siento la arena bajo mis pies, la sal inundando violentamente mis conductos nasales y el arrullo del mar a escasos metros.
Y entonces me traslado a kilómetros, y todo cambia. ¿Soy una persona diferente? El oxígeno es verde y estoy rodeado de la cruel naturaleza, todo es un remanso de paz y tranquilidad.

Pero abro los ojos y sigo aquí, entre el ruido quejica de una vieja furgoneta y el pasar de seres entre la niebla, mientras los sucios edificios me devuelven una triste mirada gris.

Quiero huir.





La Petite Mort

5 03 2009

No comprendo la capacidad insólita que tienen algunos especímenes humanos para desvirtuar el significado de las palabras Te quiero.

Capaces de pronunciarlas como un juego, sin pararse a pensar las consecuencias ni en lo que conlleva.

Me entristece el poco valor que se le da a algo tan importante, sobre todo al recordar que, hace no mucho tiempo, representaba una unión que, con un poco de suerte, podía durar toda la vida.

Y ahora, no valen nada.





Cuatro

4 12 2008

Comienzo estas líneas sin tener muy claras las ideas que me rondan la cabeza. Día señalado el de hoy, si siguieramos juntos, Bio y yo cumpliríamos cuatro años de novios. Ésta era una fecha especial, por esa pequeña obsesión que teníamos ambos por el número 4.

Hace unos 6 meses que lo dejamos y, a pesar del tiempo, es una herida que se resiste a cerrarse. Duele, duele mucho. Pero no me arrepiento de todo el tiempo que compartimos la senda. Todos esos días, que ahora me parecen increíbles y tanto añoro. El viaje a Salou, el camping en Peñarronda, el fin de semana rural, el MUJA… demasiados recuerdos que me hacen sonreír.

¿Y desde Junio? Pues ella esta rehaciendo su vida poco a poco. Y yo aquí sigo, perdiendo las horas sin rumbo fijo y con una eterna sensación de desasosiego en las entrañas. Tan pronto estoy arriba como en lo más hondo de mi ser.

Creo que he tardado demasiado en darme cuenta que, después de arder, el fuego ya es solo humo. El infierno ya es solo humo.

Me hubiera gustado decirte Feliz Aniversario. Pero espero que podamos seguir siendo amigos y que todo te vaya bien. Te quiero peke.





Lágrimas de ángel

11 11 2008

No siempre tengo la oportunidad de poder charlar un poco sobre algo que se salga de la tónica habitual. Por eso, una pregunta me sorprendió gratamente ayer.

¿Qué sientes cuando escribes?

Es algo que nunca me habían planteado y, siendo sincero, ni siquiera se me había pasado a mi mismo por la cabeza.

¿Qué siento cuando escribo?

Aproveché la ocasión para buscar entre las cenizas alguna que otra línea que mereciera la pena y sonreí al leer algunas de ellas, recordando la persona que era, la que quería ser, la que se suponía que debería haber sido y en la que, al final, me he convertido con los años.

Llegué a la conclusión de que la temática de mis historias no era recurrente, pero según la edad con las que las escribía se repiten los detalles.

A los 15 escribía relatos de suicidas, hombres oscuros que mataban a sus seres más cercanos sin motivo alguno, personas desesperadas, amargadas. ¿Era por entonces un suicida acobardado? No lo creo. Simplemente era un niño perdido, casi como ahora, que, tras llegar por primera ver al mundo real, tropezó con la primera piedra que encontró ante sí. Eso, unido a mi dramatismo habitual, hizo el resto.

Sin embargo, alguna de mis escrituras predilectas son de aquel entonces.

A los 18 era un pesimista con los pies en el cielo y el corazón robado. Escribía sobre la estupidez humana, la posibilidad y beneficios de nuestra propia existencia, la hipocresía y la inexistencia del verdadero amor y el dolor que produce al encontrarlo.

Otros momentos más que recuerdo con cariño, proyectos inacabados y palabras olvidadas en el tintero.

Y a los 20 os escribe un remendado viajero, que se olvido de como era transitar la senda en solitario y demasiado cobarde como para lanzarse a la aventura y evolucionar. Un perdedor perdido que intenta superar su sequía literaria a base de onanismo y autocomplacencia, aprendiendo poco a poco a no agobiarse, porque las musas son caprichosas.

Así que, respondiendo a la pregunta inicial… ¿qué siento cuando escribo? No lo sé. Cada época ha quedado reflejada a través de mi escritos ocasionales, así cómo los sentimientos que me llevaron a plasmarlos en papel.

Realmente no soy una persona diferente a la de entonces, sólo cambian la compañia, el paisaje y las situaciones. Matices que dan a mi existencia una nueva perspectiva. En el fondo soy el mismo tonto de siempre, aunque las idas y venidas me llevan a mirar con otros ojos todo lo que me rodea.

Etapas, etapas y etapas. Algo sobre lo que siempre hablo y poco aprendo.

¿Y después? Otra noche de lluvia y lágrimas. Lágrimas de ángel.

Todo este batiburrillo de ideas va dedicado a la morena que lo provocó.





Cambios

10 11 2008

Éste es un intento de remediar la sequía literaria que me acompaña desde hace meses. Desconozco los motivos que me llevaron a dejar caer el lápiz sobre el estúpido folio blanco, aunque me supongo la verdad.

Si de algo estoy seguro es que este es el peor momento para intentar ser la sombra del escritor que era entonces y releyendo algún texto antiguo me doy cuenta de lo mucho que ha cambiado mi vida y mi estado de ánimo. Necesitaba perder un poco de tiempo frente a las teclas.

De llevar una existencia relajada, con todos los cabos atados, he pasado a estar sólo. Hundido en un mar de coños, comportándome como el crío tonto que alguna vez fui y preocupándome por cualquier chica que se cruce en mi camino, como si fuera su hermano mayor o algo peor, porque tengo la necesidad imperiosa de que alguien me necesite, que alguien quiera mis consejos o que haga todas esas cosas que antes rechazaba.

Un solitario que teme la soledad. Irónico, ¿no?

Pero la verdad es que odio estar sólo, odio no tener una razón para mi existencia y odio no significar nada para nadie.

Y estoy más perdido que Alicia al otro lado del espejo, viendo mi vida pasar como si de una película de Super 8 se tratara.

Sí, estoy perdido, lo repito. Aunque espero encontrarme algún día. Hasta entonces me toca mantener las formas, fingir felicidad, fingir seguridad, fingir y aparentar… Lo mismo que antes, pero ahora sin esa cómoda red de seguridad, sin notar la textura del cariño en mi piel, cubierto por la miel de tus caricias.

Lo sabía, no es buen día para la prosa.