On the road to home

15 03 2010

La mañana siguiente me desperté en la estación de Cheyenne. Tenía un fuerte dolor de cabeza y Montana Slim había desaparecido. A Montana, supongo. Tampoco me importaba. Lo que quería, lo que necesitaba era lanzarme de nuevo a la ardiente carretera y alcanzar pronto Nueva York.  Necesitaba descansar de Dean y sus locuras. El viejo Dean Moriarty.

Me subí en el primer autobús que se dirigiera a mi añorado Este. Me senté junto a una chica morena que no apartó la mirada de la suciedad del suelo mientras me dejaba pasar al asiento de la ventanilla. Al poco rato dormitaba  profundamente. Yo me puse a leer un libro que había robado en Frisco. Confiaba en engañar al hambre que me atenazaba el estómago aunque tampoco tenía muchas esperanzas. Al rato, ignoré el libro y disfrute del árido paisaje que poco a poco íbamos abandonando. Increíble.

– ¿Quién es? – escuché a mi lado. La morena se había despertado y señalaba mi regazo. Me di cuenta de que había dejado el libro abierto sobre mis rodillas, con la foto que utilizaba de marcapáginas a plena vista.

Era una vieja fotografía en la que aparecíamos Lucille y yo. Había sido sacada en invierno, quizá por Carlo Marx o Remi Boncoeur, en uno de esos mágicos días de nieve de Nueva York. Lucille estaba preciosa con su gorro de lana.

Estaba pensando en esas cosas, en esos tiempos, cuando recordé la pregunta de la chica de al lado.

– Una antigua novía de Nueva York.

– ¿Vas a verla?

– No creo que tenga ninguna gana de verme.

– Entonces te dejó ella, ¿no? Los hombres podéis ser realmente sentimentales – cerró los ojos un momento y suspiró. – y realmente estúpidos.

No me atreví a replicarle. Tras unos segundos, se sentó cómodamente (todo lo cómodamente que se podía sentar alguien esos asientos desvencijados) y me miró.

– Vamos, Paradise, cuéntame tus excusas.

Me pregunté como podía saber mi nombre. Pronto recordé que lo llevaba bordado en mi viejo macuto militar. Las precauciones de mi tía me habían costado más de una broma en el frente.

Le hablé de mis aventuras en el Oeste. De las locuras de Dean, el ángel pordiosero, de nuestras conversaciones aliñadas con whiskey, de la puta de Marylou y de como me la había jugado en Frisco, de Ed Dunkel y Gallatea, la extraña pareja…  Hablé tanto que los demás pasajeros me empezaron a regalar miradas de odio ya que les impedía dormir. Finalmente, con un hilo de voz, le hablé de la chica de la foto, de Lucille. De lo extraño que se había vuelto todo.

De pronto me di cuenta de que no había cerrado la boca durante hora y me callé. Ella asintió y se dio la vuelta.

– Abrázame.

Le pasé el brazo por la cintura y me acerqué a ella. No había nada sexual o sentimental en esa situación. Simplemente tenía frío.

-Eres idiota – susurró justo antes de dormirse de nuevo. Yo permanecí despierto y sin moverme. Me encantaba como olía su pelo. Se despertó unos kilómetros antes de que el cansado conductor anunciase su parada. Ninguno de los dos dijo nada, no queríamos estropear el momento.

-Paradise, espero que encuentres lo que estás buscando. Cuídate.

Respondí con una sonrisa triste mientras ella se ponía su abrigo largo. Bajó al andén y echó a andar sin mirar ni un segundo atrás. Me percaté de que ni siquiera me había dicho su nombre mientras que ella conocía toda mi vida. Era un fantasma. Un enigma. ¿La conciencia en si misma?

Finalmente, me dormí. Y, horas más tarde, cuando las luces de Nueva York me despertaron, me sentí totalemente triste. Entonces, fue cuando comprendí que lo importante del viaje no es el destino, si no el trayecto.

Jack Kerouac, Mentiras y olvidos.





Verano Literario

3 09 2009

He decidido condensar 3 meses de lectura en un sólo post. No porque hayan sido pocas obras, más bien porque la vagancia se ha apoderado de mí y lo he dejado pasar sin remordimientos. La literatura sueca ha tenido un papel especial en estos meses. Entre la serie de moda, Millenium, y un clásico del misterio, obra de Henning Mankell, he consumido mucha temática escandinava. Sólo me faltaba algo de Roald Dahl para rematarlo. Por lo demás, dediqué Junio a una obra autobiográfica y dejando inconcluso una novela castellana. Será que la literatura española cada vez se parece más al cine patrio, es decir, apesta.

Me hubiese gustado tener preparado este post para el 1 de septiembre pero comentar 5 libros (o 4 y medio) no es cosa de risa.

El falsificador de pasaportes

Esto es una historia real. Y algo tiene la realidad es que emociona como pocas veces puede hacer la ficción. El protagonista y escritor, Cioma Schönhaus, nos cuenta sus vivencias en la Alemania Nazi de 1942. Para él, un judío de ascendencia rusa, permanecer con vida y a salvo en mitad de esa situación se convertirá en toda una aventura.

En contra de otros relatos de aquella época, no se deja llevar por el fatalismo del que pecan otros relacionados con el holocausto. Además, no es simplemente un relato autobiográfico, se puede considerar una novela de suspense que te mantiene en vilo hasta la última línea. Y tampoco se olvida de otros aspectos más mundanos, como los romances del chico o los paseos con un compañero de trabajo entrado en años.

El talento para el dibujo de Cioma permitirá a miles de compatriotas permanecer con vida o escapar del país. Su falsificaciones se harán muy valiosas, consiguiendo que se meta en un sinfín de líos diferentes. Hasta el punto de tener que escapar él mismo. Una huida cargada de romanticismo. Y si no, ¿a quién se le puede ocurrir huir en bicicleta?

Uno de los libros que más me ha gustado. Con un puntito de todo y sin que resulte pesado. ¿Y lo mejor? El final, cargado de esperanzas y ganas de vivir, libre de maldades:

-Estoy cansado de mentiras. Soy judío.

Te daré la tierra

Cuando me encuentro una novela como ésta me pregunto: ¿Cómo es posible que este bodrio haya sido uno de los libros más vendidos del año? O las extrategias de marketing funcionan de maravilla o las exigencias del lector medio español son exiguas.

La historia nos presenta a Martí Barbany, un joven que huye de la pobreza del campo, que busca la manera de convertirse en ciudadano de Barcelona. Abrumado por la grandeza y aglomeracion de la Barcelona de entonces, la novela presenta todos los obstáculos que se le presentan, además de sus desventuras y correrías amorosas.

Lo que en principio parece una apasionante historia se convierte en una repetición del mismo proceso. El protagonista tiene un problema, va a hablar con su consejero, lo soluciona y te cuenta lo bien que le va la vida comprando esclavos, tierras y barcos.

Además, llegado ese punto, me cansé de leer una reescritura de Los Pilares de la Tierra o de La Catedral del Mar, plagio inspiración de la primera, por cierto. En resumen, que me aburrí como una ostra.

La leona blanca

Después del fiasco de Chufo Llorens, busqué en la olvidada biblioteca de mi madre algo similar a la serie Millenium, que desgraciadamente estaba acaparada por mi hermana. Lo que me encontré fue una buena trama ambientada en el mismo país que las de Stieg Larsson. ¿Qué más se podía pedir? Precisamente lo que encontré, una historia impresionantemente superior.

El protagonista es el mismo que en toda la saga, Kurt Wallander, siendo ésta la tercera parte tras Asesinos sin rostro y Los perros de Riga. Se presentan dos tramas simultáneas que se entremezclan a lo largo de la novela. La primera, situada en Suecia, comienza con la desaparición de una mujer, un hecho sin trascendencia que al surgir la segunda trama adquirirá una nueva perspectiva.

Me ha gustado mucho. Lo único que eché en falta es un poquito más de protagonismo para el detective sueco. Las historias del apharteid sudafricano son muy interesantes, además de aportar una visión nueva del régimen por el que se rigió ese país. Altamente recomendable.

Los hombres que no amaban a las mujeres

Tras las aventuras de Kurt Wallander, las intrigas escandinavas continuaron y la serie Millenium quedó libre de las zarpas de mi hermana. Supongo que no tengo nada más que decir que no se sepa ya. Mikael Blomkvist es contratado para investigar el pasado de una familia y desentrañar un antiguo secreto. A su vez, Lisbeth Salander, una investigadora y hacker de alto nivel, tendrá que enfrentarse a un inquietante adversario a la vez que colabora en la investigación de Mikael.

Creo que lo más me ha gustado de esta novela negra son sus personajes. Construidos con gran acierto y exhaustividad, entremezclándose y confundiendo sus verdaderas intenciones. Además la pareja que forman los protagonistas es realmente apasionante. Nunca he visto dos personajes que se complementen tan bien siendo tan opuestos.

La recomiendo, aunque con toda la publicidad que le están dando que lo diga yo no significa nada. He de avisar de algo, la novela es buena, lo reconozco, pero si vas con espectativas muy altas te decepcionará. Al cerrar las tapas, un ligero sentimiento de ¿Esto es todo? se quedó flotando en el ambiente. Entretiene con una historia pero no es el Santo Grial de la literatura europea que nos han intentado vender. A pesar de todo, espero que os guste.

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

Y para rematar, me zampé otro Millenium en apenas 15 días. Es lo que tiene pasar horas en la playa, las páginas pasan volando. Y así, con la piel tostando al sol, me adentré en las nuevas aventuras de Lisbeth Salander.

¿Y qué me encontré? Una novela mucho peor que la que abre la trilogía. ¿Por qué? Creo el difunto Stieg Larsson se enamoró de su propio personaje. Hay que reconocer que la antisocial y disfuncional Lisbeth tiene mucho que ofrecer pero lo interesante de la primera era la dupla tan extraña que formaba con Blomkvist, algo que en ésta no se ve.

Resumiendo: la joven se mete en unos líos tremendos y, a pesar de ser tan lista, como no para de repetir el escritor cada vez que tiene ocasión, comete un error tras otro que no hace otra cosa que complicarle la vida a la poca gente que la rodea. Eso sería el argumento resumido. Por cierto, una trama un poco cogida por los pelos. Sin embargo, Larsson cree necesario introducir un prólogo de unas 100 páginas en las que no pasa nada. Lisbeth salva a una mujer de su marido (supongo que para seguir mostrando las excelencias de la joven) y se dedica a amueblar su casa. Todo ello contado con gran lujo de detalles.

Aún no he leído la tercera y última parte pero como siga el mismo camino que ésta mejor hubiese sido que se hubiese quedado en la primera. Si no presenta una nueva trama, ¿qué significado tiene la primera novela? ¿Presentar a Lisbeth para que nos creamos que es una especie de superheroína de las feministas? Si las mujeres se ponen como ejemplo a este personaje… ¿qué quereís que os diga? Os tenía por seres más inteligentes.

Con esto se termina el verano. El calorcito, con sus playas, mares y bikinis quedan para el año que viene. Mientras tanto, toca empezar la literatura de invierno… quizá algo triste para que amenice con las hojas que poblarán las calles en pocos días.





Mayo literario

1 06 2009

El mes de las flores ha llegado a su fin y por mis manos han pasado otros 3 variados libros, incluyendo una novela gráfica, la primera del año. Suelo leerme un par de ellas al año y curiosamente las 3 últimas son obra del gran Alan Moore. Sospecho que en los próximos meses seguiré resucitando a los muertos y con ellos a Will Eisner y su Spirit. Aunque eso es otra historia, claro.

El Color de la Magia

Esta es mi primera incursión en la saga del Mundodisco, creada por Terry Pratchett Había oído hablar de estos libros y de la adoración que sienten algunos por Gran A’Tuin, la tortuga gigante.
La historia se basa en una serie de coincidencias, embrollos y mandatos divinos que se entremezclan poniendo en serios problemas a los protagonistas. La acción la acaparan Rincewind, un mago fracasado y Dosflores, el primer turista de la historia del disco, aunque numerosos personajes secundarios aportan una nota de color al relato.
La comedia y la ironía impregnan todo el libro. Y esa es la principal diferencia que distingue este libro de otras novelas de fantasía que han pasado por mis manos. Todo está narrado con sarcasmo y las situaciones se resuelven de forma absurda en muchos de los casos.
Me ha gustado, lo reconozco. Pero no creo que lea alguno más de la serie. Después de escuchar tan buenas críticas me ha dejado un poco frío. Aún así, lo recomiendo a todo aquel que le guste la fantasía o quiera pasar un buen rato. Quizá a ti te apasione y descubras una nueva saga a la que engancharte.

Watchmen

Este mes he sido afortunado y por casualidades del destino, terminó en mi casa la serie completa de Watchmen. Cada comic venía guardado en su funda individual y todos ellos databan del 88. Todo un lujo.

¿Qué decir de una de las mejores obras de Alan Moore? El creador de V de Vendetta o La Liga de los Caballeros Extraordinarios sigue demostrando porque es uno de los grandes, siempre codiciado por las avariciosas manos de Hollywood.

Irremediablemente, tiendo a comparar esta pequeña maravilla con las otras dos que ya he leído. Y la verdad es que las 3 tienen un trama increíble, cargada de suspense y misterio. Además está acompañada de historia secundarias y comentarios filosóficos que acompañan perfectamente la trama.

Además, tengo la oportunidad de comentar algo que en los libros habituales no puedo. La calidad visual está muy alta. El diseño de los personajes y escenarios está muy logrado, mezclando sobriedad con notas de color en algunos ambientes.

Creo que no me queda nada por decir. Muy buena, aunque sigo prefiriendo V de Vendetta, se siente.

El Ocho

Termino con el best-seller de Katherine Neville, también conocida por otros libros como El Círculo Mágico o la segunda parte del que hoy hablo, El Fuego. Debo recordar apuntarlos en mi lista de futuras novelas.

Y es que el El Ocho es una novela para entretener. No tiene un mensaje profundo ni mucho menos. Pero es una buena lección de historia europea del siglo XVIII, además de mostrar las tensiones y estrategias de los bloques en plena guerra fría.

La acción presente se sitúa en los 70 pero a través de pasajes nos presenta hechos históricos perfectamente acoplados a la trama. Así, por ejemplo, la muerte de Jean-Paul Marat aparece novelada en unos de los capítulos. Creo que ese uno de los aspectos que más me gustan y, a la vez, me desconciertan. Toda la novela se basa en un secreto (que no voy a desvelar) que no conoce nadie pero que un montón de personajes conocen o han oído hablar de él. ¿En que quedamos?

Sin embargo, he de decir que me gustó bastante y lo recomiendo sin dudar. Perfecto para pasar un buen rato, cargado de suspense y con un punto histórico (al estilo Código Da Vinci) que lo hace muy atractivo.

He empezado a leer la novela autobiográfica de Cioma Schönhaus, El falsificador de pasaportes. Trata sobre los peligros y desventuras que tiene que soportar un joven judío en plena alemania nazi. Todo narrado de forma bastante cómica. Por ahora tiene buena pinta.

Nos vemos.





Abril literario

1 05 2009

Hoy es el Día del Trabajador y han pasado 30 días desde mi última sesión de libros. Ha sido un mes revolucionario, con un viaje a Madrid que me encantó y plagado de sustos. Me ha dado por la lecturas políticas; la vida de Ernesto Guevara me ha parecido muy fascinante y llena de contradicciones. Luego me he ido por todo lo contrario y me atreví con Mein Kampf y Hitler por la que curiosamente no me llamaron sucio nazi en ninún bus. Y todo regado con unas dulces poesías venidas de mitad del campo. Un mes bastante completo.

Che Guevara. Una vida revolucionaria

Y llegamos a la tercera parte de la biografía. Sin duda, la parte más oscura de la vida de este revolucionario, marcada por los fusilamientos de disidentes y contrarios políticos, sus luchas en el exterior y las relaciones con chinos y soviéticos. Pero también su etapa más familiar, casado con Aleida March y 4 vástagos que apenas le recordarían.
Moriría sin llegar a cumplir 40 años, ejecutado en Bolivia, mientras daba su salud en una de sus cruzadas revolucionarias.
Sin duda, este es el libro con el que más he aprendido. Una lección de historia latinoamericana, una forma de ver aplicado el manifiesto comunista, con errores y beneficios y la muestra de que el idealismo aún no ha muerto.

Ha sido una cura temporal contra mi narcisismo innato.

Amor, rebeldía, libertad y sangre

Este libro de Manolillo Chinato es el primer poemario que he leído completo. De otros, como Campos de Castilla, había disfrutado de poemas sueltos y fragmentos. Tampoco es que me lo haya leído de un tirón. A lo largo de unos meses he ido leyéndolos poco a poco, disfrutando de los versos de Chinato, musicándolos silenciosamente y acordándome de la Saga Uoho, tan influida por este genio del campo.
Además de los preciosos poemas, como Cuando te vayas o A la sombra de mi sombra, que pueblan el tomo, está acompañado de unas ilustraciones muy bonitas, acordes con la temática del libro. Algunas de ellas son obra de la propia hija de Chinato, Alba.
Un texto muy recomendable, tanto para fanáticos de la poesía como para iletrados como yo.

Mi lucha

Como bien dice Adolf Hitler en los primeros párrafos, este es un libro para los hijos del nacional-socialismo. Combina de forma caótica elementos de su propia vida con sus ideas políticas. Se puede considerar una mezcla de autobiografía, panfleto político y breve historia de la Alemania de principios de siglo.
Se muestra a si mismo como el superhombre que presentaba Nietzsche, capaz de salvar al mundo de sus dos grandes males, el comunismo y el judaísmo. Una obra realmente profética de los males que se desarrollarían a lo largo del holocausto.
Centrándonos en la parte puramente literaria hay que reconocer que no destaca en ningún aspecto pero es evidente que no tiene como objetivo presentar una lírica atrayente. Más bien resultar contundente, expresando las ideas de una fe ciega y sumamente peligrosa.

Y comienzo el mes de las flores con otros 3 libros en bajo el brazo. Ya le he dado una oportunidad a la saga del Mundodisco. Casi lo he terminado asi que en un mes hablaré de él. Espero haber terminado para entonces El Ocho de Katherine Neville; uno de esos libros que he deseado leer desde hace años pero para el que no he encontrado tiempo.

Ahora es el momento.





Marzo literario

1 04 2009

Es primero de mes y toca comentar los libros que han pasado por mis manos durante estos 31 días. Y la verdad es que no he conseguido leer ni uno. Antes de que lleguen las pedradas, he de decir que he dejado pasar de largo a Ginsberg y demás Beat, y he metido la cabeza en la biografía de Ernesto Guevara. Sí, la misma por la que hace unos días me llamaron sucio comunista en un bus.

Como no lo he terminado no puedo hablar demasiado de él pero voy a dar mis impresiones del principio y mitad del texto.

Che Guevara. Una vida revolucionaria

El libro inicia con una confesión. Mario Vargas Salinas, general retirado se comenta al autor su participación en la ejecución y posterior enterramiento secreto de Ernesto Guevara, el conocido revolucionario.

Si con su desaparición, la CIA esperaba que la figura del Che desapareciera, sucedió todo lo contrario. Se convirtió en un mito, la mirada desafiante que muestra en la foto de Alberto Korda se convirtió en el icono perfecto para cualquier revuelta, tanto la de aquellos estadounidenses que se oponían a la masacre de Vietnam como la de los guerrileros de todo el mundo. Pero, ¿quién fue ese hombre que se propuso cambiar el mundo? Eso es lo que se propone descubrir el autor con este libro.

La biógrafía se divide en 3 partes. La primera, las más extensa por estar documentada por el propio Ernesto a través de su diario, nos muestra la juventud de un argentino de familia acomodada, estudiante de medicina que lucha contra el asma y ganas de conocer mundo. No hay en él nada del comunista que sería después, sólo es una mente idiológica inquieta pero sin rumbo fijo. Viaja a lo largo de América Latina, descubriendo las condiciones en las que viven unas personas que reconoce como hermanos. Poco a poco va tomando conciencia política hasta conocer a Fidel Castro, un encuentro que uniría sus vidas sin remedio.

En la segunda parte, que es la última que he leído completa, nos cuenta la revolución cubana, las batallas en Sierra Maestra y la vida miserable que llevaban los guerrilleros. El Che se muestra como un líder incuestionable, inflexible a la hora de castigar con la muerte a cobardes y desertores pero respetuoso con sus enemigos. Muy lejos del salvaje que nos ha presentado la historia. Y tras dos años de lucha y muerte, los rebeldes conquistan su patria.

En definitiva, una biografía que ensalza al hombre, desmitificando al héroe.





Febrero literario

2 03 2009

Y al igual que hace un mes llego a vuestros hogares para comentar toda la literatura que me he tragado a lo largo del mes. A diferencia de lo que pensaba, terminé entre Paul Sussman y McCarthy y sin dejarme arropar por Jack Kerouac. Creo que mi salud anímica lo ha agradecido.

Allá vamos:

El enigma de Cambises

Comencé el mes con este libro de misterio y aventuras enmarcado en el Egipto arqueológico. Lo que parece una muerte accidental resulta ser parte de una completa trama en el que están involucrados británicos, estadounidenses y terroristas de oriente medio.

Me ha parecido un libro interesante, de fácil lectura y entretenido. Con misterios, accion y asesinatos de por medio. Tiene unos personajes bien construidos aunque no inolvidables y que se adaptan bien a la realidad de la zona. Y cuenta con un final que, aunque no sea muy original, si se puede considerar poco previsible. Si tuviera que buscarle alguna pega, sería que en los últimos capítulos se centra demasiado en la historia del detective egipcio dejando de lado a la chica guapa.

En resumen, no pasará a la historia pero consigue lo que pretende sin caer en grandilocuencias como las que hablaba hace un mes con mi amigo Zafón.

La carretera

Lo terminé ayer mismo y aún estoy con el entusiasmo recorriéndome el cuerpo. El último libro de Cormac McCarthy me ha encantado. Mientras que No es país para viejos no me había acabado de convencer, éste se ha convertido en el mejor libro que he leído en lo que va de año.

La historia nos sitúa en un futuro post-apocalíptico, con una tierra devastada, pueblos abandonados y demás parafernalia Mad Max. Un hombre y su hijo son los protagonistas. No conocemos sus nombres ni su pasado, quizá para dar a entender que son dos supervivientes cualquiera con un único deseo: seguir caminando hacia el sur por la eterna carretera en busca de un futuro mejor.

Quizá lo que más me ha gustado ha sido el final, quizá demasiado happy para algunos, pero que, a diferencia de No es país para viejos, deja un bonito mensaje en el aire: Siempre hay sitio para la esperanza.

Es increíble que sea un libro tan emocionante teniendo en cuenta que no pasa nada.

Bueno, Marzo comienza y quizá esta vez si me atreva con la Generación Beat o algo de William Blake. En Abril hablamos.





Enero Literario

10 02 2009

Unas hablan de sus estadísticas bloggeras, otros, como yo, terminaríamos llorando al contemplar el chiringuito playero en el que se ha convertido nuestra bitácora si hicieramos eso. Por eso prefiero hablar de lo mío, es decir, de literatura.

No es país para viejos

Empiezo estas pequeñas reseñas con la adaptación a novela de la película de los Coen. ¿O era al revés? De la película ya se ha dicho de todo, bueno y malo, pero de la novela apenas se dice nada. Cormac McCarthy es un autor errático, lleva escribiendo desde los 60 pero sin una gran cantidad de títulos en el mercado. Quizá, como Chinato, en determinadas épocas no lo necesitaba. Es capaz de transmitir gran tensión a sus escritos y dotar de gran personalidad a sus personajes. ¿Qué decir de éste en concreto? No es país para viejos es una novela que se hace dura. Siendo sincero, no considero que sea un libro destinado al entretenimiento. Se hace largo, el lenguaje que utiliza, al parecer para imitar la forma de hablar del sur de EEUU, vuelve monótona la acción y los monólogos del Sheriff se vuelven bastante estúpidos, creo que son demasiados. Necesité fuerza de voluntad para no apartarlo de mi vista y empezar otra narración más ligera. Con todo esto no quiero decir que sea una mal producto. Cuenta una buena historia, algo que falta en muchos best-sellers, que hace pensar lo que haríamos nosotros si nos encontráramos un maletín lleno de dinero en mitad de un alijo de droga. La moraleja es inevitable, aunque no sea una moraleja positiva. El mal siempre vence, el tiempo pasa y todos nos hacemos viejos y débiles. No se puede luchar contra eso.

Y a pesar de todas mis quejas, al terminarlo pedí al Circulo de Lectores su siguiente éxito, La Carretera. Quizá en el fondo sé que es un buen escritor y le quiero dar otra oportunidad al Sr. McCarthy.

El juego del Ángel

Como La sombra del viento pero peor. Así se podría resumir la sensación que me dejó esta novela. Supongo que este es un momento tan bueno como cualquier otro para recordaros que todo lo escrito aquí esta basado en mis subjetivas impresiones. No soy crítico literario ni aspiro a serlo.

Centrándonos en las 667 (¡casi!) páginas que nos ocupan, tengo que decir que me ha decepcionado. Zafón es uno de mis escritores favoritos y tiene en su haber el único libro que me ha hecho llorar. Pero hay que reconocer que todo lo que sale de sus manos es igual, repite el mismo esquema desde que por aquel año 93 publicara El Príncipe de la niebla. Chico conoce chica, chico se mete en problemas que ni le van ni le vienen y el que maneja los hilos es una sombra oscura y siniestra. Y así hasta el fin de los tiempos.

Pero lo que era una entrañable historia en su anterior texto, aquí se convierte en un conjunto de majaderías, sus continuas descripciones de los amaneceres aburren y donde hace falta una segunda mano que introduzca elipsis narrativas para dotar de ritmo al relato. Hay escenas que se repiten en exceso (el policía siempre esperándole a la puerta de casa), situaciones absurdas (¿Por qué los policías le odian tanto?) y la pequeña trampa de crear peronajes superdotados, casi perfectos en su infinita sabiduría.

Se me hizo larga y falta de interés. ¿Y lo bueno? Está bien ambientada, los diálogos son dignos de mención, cargados de réplicas inteligentes y buen humor.

Y termina dejándonos con la duda, ¿es un relato fantástico o la caída a la locura delirante del protagonista? En realidad da igual, porque a los 5 minutos te has olvidado de ella. Quizá en la próxima haya más suerte.

Los renglones torcidos de Dios

Y termino con un clásico de la literatura española, escrito por Torcuato Luca de Tena en 1979 y basado en sus propias experiencias dentro de un psiquiátrico.

Si tuviera que elegir una palabra para definir esta historia sería realista. Habla de la dureza de una vida privada de estabilidad. Las desventuras de Alice Gould nos hace dudar hasta la última línea de la protagonista. ¿Quién dice la verdad? ¿Puede ser cierta su extraña versión? ¿O es una loca más? Todas esas preguntas surgen a lo largo de la lectura mientras posibles respuestas, muchas veces contradictorias, aparecen de repente en nuestra mente.

Sólo tengo buenas palabras para esta novela y, en ocasiones, ensayo. Empecé a leerla por casualidad y es la que mejor sabor de boca me ha dejado. Altamente recomendable.

Quizá en un mundo tan falto de cordura como en el que vivimos, lo más lógico sería aislarnos en un sanatorio y al menos ser el más cuerdo entre los locos. Y no un loco más entre el enorme rebaño de desquiciados que pueblan la tierra.

A ver que nos trae Febrero, quizá algo de Jack Kerouac o Allen Ginsberg aderezado con una novela de misterio o fantasía para rebajar el contenido de infelicidad.

Y tú, ¿qué has leido este mes?