Holiday lies

15 04 2010

Las personas son como son. Ni más, ni menos. Se habla mucho de la falsedad, de mantener un papel de cara a la galería. Pero eso no son más que mentiras. Un teatro. En su ser, los humanos son lo que son. No se puede pretender ser simplemente otra persona porque lo quiera alguien.

Los cambios tienen que ser naturales. No obligados, ni siquiera voluntarios. Eso puede funcionar un tiempo, pero el verdadero ser vuelve fuera tarde o temprano. Los que te rodean tienen que aceptarte y quererte por lo que eres, no por lo que podrías llegar a ser. No por tu potencial.

En definitiva, se acabaron las vacaciones.

Holiday truths.

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Parlotear

18 01 2010

Un buen día descubres que ese alguien del otro lado que llevas leyendo desde hace más de año te ha quitado el follow. Al principio, te indignas. Piensas: “Que bajo he caido, hasta los desechos sociales me ignoran”. Pero a los 5 minutos… te la pela.

Eso es Twitter.





Snow City

14 01 2010

Ahora que la nieve va desapareciendo la nieve de las calles de Oviedo, se me ha ocurrido colgar las fotos que saqué el domingo con JD. Un corto paseo y alguna que otra instantánea que merece la pena. Saludos, navegantes.

Snow City

@jotade2





Lo peor de 2009

4 01 2010

Si hubiera una palabra para definir el año que dejamos atras, ésta sería desastre. El año de la crisis, del record en el número de número de parados, del déficit por las nubes, del Gobierno dando palos de ciego, de los secuestros marítimos… pero sobre todo ha sido el año de Sálvame. Nunca la debacle había tenido un sinónimo tan terrible.

La cadena que comanda la telebasura se enfrentaba a un gran dilema a principios de año. ¿Cómo volver a ser líderes de audencia por la tarde? El experimento de Está Pasando, mal plagio de España Directo, había fracasado a pesar de incluir la temática social que se había puesto de moda en aquellos días, pero sin olvidar la burla y la falta de respeto de la prensa rosa. Entonces, ¿qué hacer?

La reaparición de Jorge Javier Vázquez a cargo de un programa de sobremesa fue la luz al final del túnel que necesitaban en los despachos de Telecinco. La respuesta de la adormecida sociedad española no se hizo esperar. Nunca la chabacanería y el mal gusto habían llegado a cotas tan altas. Ahora mismo, Aquí hay tomate me parece un programa de calidad. La mezcla de colaboradores con nulas nociones de periodismo, agresiones entre colaboradores (obteniendo beneficio de ello, por supuesto), disputas con personajes públicos en pleno directo y la presencia de Belén Esteban y su tabique carcomido no podía fallar. Y así fue, el éxito del año.

Y llegamos a la Campanadas, donde tuve que soportar a nuestros dos protagonistas haciendo lo que mejor saben. Nunca había sentido tanta verguenza de mi propia familia al ver sus corderiles ojos puestos en la pantalla, hablando de la rubia como si fuera de la familia. Una prima lejana de la que estar orgullosos.

Y antes de cortar la emisión, la musiquita de Sálvame, para recordarnos que 2010 será aún peor, que las polémicas se harán cada vez mayores y que la inteligencia encogerá como el algodón en la lavadora. Oh, por favor, sálvame.





2009

31 12 2009

Casi un mes más tarde de mi último paso por aquí, me veo en la obligación de despedirme del año por todo lo alto. Dejo muchas cosas en el tintero, lo sé. En el 2008 hice unas reseñas al disco y película del año. Además, desde verano no hago ningún comentario de los libros que he leído. Quizá el año que viene tenga más tiempo.

2009. 2009. 2009, otro año que se va. Podría hacer un resumen de lo que ha sido estos 365 días, comentar si he cumplido con mis própositos del año, hablar de experiencias y demás. Pero la verdad es que me quedo con lo básico, soy feliz. He conocido gente nueva, me he conocido mejor a mi mismo y me he definido como soltero. En definitiva lo he pasado bien.

¿Y lo que queda? Pues seguir haciendo feliz a Irene, dure lo que dure. Porque cada día que recibo una sonrisa suya, es un día que le he robado al destino.

Nos vemos el año que viene.





Flashmob en la Escandalera

1 11 2009

Hojeando el periódico del domingo me encuentro con una noticia más propia de una tirada nacional y centrada en una mayor población. El centro de Oviedo fue protagonista el sábado de un flashmob. Para los que no estén habituados al término, que serán pocos, me explico. Es una acción que  consiste en reunir a un grupo de personas, que en su mayoría no se conoce, en un lugar público y realizar algo inusual, para después desaparecer como si nada hubiera pasado. Se convocan a través de internet o el móvil y puede tener fines políticos o reivindicativos.

Flashmob en Oviedo

En este caso fue Facebook (por eso no me enteré) el medio de difusión de la convocatoria, haciendo que unas 50 personas se quedasen estáticas para asombro de los viandantes. Me pregunto que se les pasaría por la cabeza a las  típicas señoras que pasan la tarde sentadas en los bancos de la plaza. “¿Qué pasa?” o “¿Es una manifestación?” seguro que fueron de los comentarios más recurrentes, aunque seguro que no faltó el mítico “Esta juventud está loca“. Y así, a los 5 minutos, los convocados continuaron su marcha sin hacer alusion alguna a lo que había pasado. Todo con perfecta normalidad.

Flashmob en Oviedo

Es una pena que no me hubiese enterado porque habría sido interesante acercarme con los compañeros de TwittAstur y unirnos a la idea. Habrá que estar más atentos.

Fotos cortesía de:





Oviedo, legendaria día a día

12 10 2009

Para algunos es una ciudad de cuento de hadas. En realidad tiene más de ciudad de reyes, aunque con un punto de magia que la hace única. Escenario de novelas como La Regenta, escondida tras el aire señorial y el pseudónimo de Vetusta, o el realismo social que desprende Nosotros, los Rivero de Dolores Medio. Te invito a perderte por un momento en las antiguas calles de mi querida ciudad.

Paso a paso, porque esta ciudad es para recorrerla así, a pie, porque es la oportunidad de experimentar sus empinadas calles y tranquilas plazas. Todo adornado, eso sí, por monasterios, palacios y demás edificios dignos de mención. Porque ese es el espíritu de Oviedo. Una perfecta conjunción de clasicismo y modernidad.

Los ovetenses siempre estamos vigilados por la torre de San Salvador, alrededor de cuyos 70 metros de altura se desarrolla la vida en la ciudad. Allí se sitúa el Oviedo Antiguo, caracterizado por sus dos caras o contrastes. Por el día podemos disfrutar del arte con el que fueron tallados sus innumerables edificios. Mientras que por las noches se convierte en el feroz territorio de la movida.

Si hay algo que me gustaría destacar, a parte del Museo de Bellas Artes de Asturias, capaz de rivalizar con cualquiera del mundo, es el mercado del Fontán. Construido dos veces, ya que un incendio navideño destruyó la primera edificación, se anima en días de fiesta. Reúne los mejores productos de la tierra en numerosos puestos, donde los tenderos y clientes hacen negocio almibarados con sidra y buen humor.

No lejos de allí se levanta nuestro mejor tesoro. Ese que nos ha dado fama de ciudad culta desde el medievo, la universidad. En el edificio original solo queda el rectorado y actualmente se utiliza como sala de exposiciones y sala de conferencias. Los estudiantes estamos repartidos por modernos campus, situados en diferentes sitios de la ciudad, como El Cristo o El Milán.

En la zona antigua se levanta El Café Español, justo al lado del Ayuntamiento. Es una sala de exposiciones reformada en el 95 y que alberga artes de todo tipo, como plásticas o fotográficas.

La calle más burguesa de la ciudad es Uría, surgida en el siglo XIX para unir la estación de ferrocarril con la zona antigua. En ella y sus contiguas se extienden las tiendas y comercios que nos da la fama de pijos a todos los carballones. Además, por sus adoquines discurre el desfile de chavales que todos los fines de semanas se acercan a la capital para pasarlo bien. Se pueden encontrar con diferentes esculturas de Botero o Úrculo, por ejemplo, además de la dedicada a Woody Allen, que se lleva la palma en fotografías.

Por muchas palabras que empleé en este texto, nunca encontraré las adecuadas para describir lo que siento por la ciudad que me vio nacer, reir y sandrar. Una ciudad musical, un medio tiempo de gaitas y ópera, de escondites de Rock n´ Roll en sotanos mal ventilados. Un ciudad orgullosa de la humedad que recorre sus calles, de sus lluvias torrenciales y el orbayu, del frío que en invierno cala hasta los huesos. Una ciudad de personajes irrepetibles, como Manolín, el gitano, que patrulla el centro por el asequible sueldo de una monedita. Una ciudad hecha a medida de los peatones, cuyas distancias empiezan a hacerse demasiado largas para los pies, pero demasiado caras para el depósito. Una ciudad irrepetible.

No te pierdas la oportunidad de perderte entre las nubes de Oviedo.