Verano Literario

3 09 2009

He decidido condensar 3 meses de lectura en un sólo post. No porque hayan sido pocas obras, más bien porque la vagancia se ha apoderado de mí y lo he dejado pasar sin remordimientos. La literatura sueca ha tenido un papel especial en estos meses. Entre la serie de moda, Millenium, y un clásico del misterio, obra de Henning Mankell, he consumido mucha temática escandinava. Sólo me faltaba algo de Roald Dahl para rematarlo. Por lo demás, dediqué Junio a una obra autobiográfica y dejando inconcluso una novela castellana. Será que la literatura española cada vez se parece más al cine patrio, es decir, apesta.

Me hubiese gustado tener preparado este post para el 1 de septiembre pero comentar 5 libros (o 4 y medio) no es cosa de risa.

El falsificador de pasaportes

Esto es una historia real. Y algo tiene la realidad es que emociona como pocas veces puede hacer la ficción. El protagonista y escritor, Cioma Schönhaus, nos cuenta sus vivencias en la Alemania Nazi de 1942. Para él, un judío de ascendencia rusa, permanecer con vida y a salvo en mitad de esa situación se convertirá en toda una aventura.

En contra de otros relatos de aquella época, no se deja llevar por el fatalismo del que pecan otros relacionados con el holocausto. Además, no es simplemente un relato autobiográfico, se puede considerar una novela de suspense que te mantiene en vilo hasta la última línea. Y tampoco se olvida de otros aspectos más mundanos, como los romances del chico o los paseos con un compañero de trabajo entrado en años.

El talento para el dibujo de Cioma permitirá a miles de compatriotas permanecer con vida o escapar del país. Su falsificaciones se harán muy valiosas, consiguiendo que se meta en un sinfín de líos diferentes. Hasta el punto de tener que escapar él mismo. Una huida cargada de romanticismo. Y si no, ¿a quién se le puede ocurrir huir en bicicleta?

Uno de los libros que más me ha gustado. Con un puntito de todo y sin que resulte pesado. ¿Y lo mejor? El final, cargado de esperanzas y ganas de vivir, libre de maldades:

-Estoy cansado de mentiras. Soy judío.

Te daré la tierra

Cuando me encuentro una novela como ésta me pregunto: ¿Cómo es posible que este bodrio haya sido uno de los libros más vendidos del año? O las extrategias de marketing funcionan de maravilla o las exigencias del lector medio español son exiguas.

La historia nos presenta a Martí Barbany, un joven que huye de la pobreza del campo, que busca la manera de convertirse en ciudadano de Barcelona. Abrumado por la grandeza y aglomeracion de la Barcelona de entonces, la novela presenta todos los obstáculos que se le presentan, además de sus desventuras y correrías amorosas.

Lo que en principio parece una apasionante historia se convierte en una repetición del mismo proceso. El protagonista tiene un problema, va a hablar con su consejero, lo soluciona y te cuenta lo bien que le va la vida comprando esclavos, tierras y barcos.

Además, llegado ese punto, me cansé de leer una reescritura de Los Pilares de la Tierra o de La Catedral del Mar, plagio inspiración de la primera, por cierto. En resumen, que me aburrí como una ostra.

La leona blanca

Después del fiasco de Chufo Llorens, busqué en la olvidada biblioteca de mi madre algo similar a la serie Millenium, que desgraciadamente estaba acaparada por mi hermana. Lo que me encontré fue una buena trama ambientada en el mismo país que las de Stieg Larsson. ¿Qué más se podía pedir? Precisamente lo que encontré, una historia impresionantemente superior.

El protagonista es el mismo que en toda la saga, Kurt Wallander, siendo ésta la tercera parte tras Asesinos sin rostro y Los perros de Riga. Se presentan dos tramas simultáneas que se entremezclan a lo largo de la novela. La primera, situada en Suecia, comienza con la desaparición de una mujer, un hecho sin trascendencia que al surgir la segunda trama adquirirá una nueva perspectiva.

Me ha gustado mucho. Lo único que eché en falta es un poquito más de protagonismo para el detective sueco. Las historias del apharteid sudafricano son muy interesantes, además de aportar una visión nueva del régimen por el que se rigió ese país. Altamente recomendable.

Los hombres que no amaban a las mujeres

Tras las aventuras de Kurt Wallander, las intrigas escandinavas continuaron y la serie Millenium quedó libre de las zarpas de mi hermana. Supongo que no tengo nada más que decir que no se sepa ya. Mikael Blomkvist es contratado para investigar el pasado de una familia y desentrañar un antiguo secreto. A su vez, Lisbeth Salander, una investigadora y hacker de alto nivel, tendrá que enfrentarse a un inquietante adversario a la vez que colabora en la investigación de Mikael.

Creo que lo más me ha gustado de esta novela negra son sus personajes. Construidos con gran acierto y exhaustividad, entremezclándose y confundiendo sus verdaderas intenciones. Además la pareja que forman los protagonistas es realmente apasionante. Nunca he visto dos personajes que se complementen tan bien siendo tan opuestos.

La recomiendo, aunque con toda la publicidad que le están dando que lo diga yo no significa nada. He de avisar de algo, la novela es buena, lo reconozco, pero si vas con espectativas muy altas te decepcionará. Al cerrar las tapas, un ligero sentimiento de ¿Esto es todo? se quedó flotando en el ambiente. Entretiene con una historia pero no es el Santo Grial de la literatura europea que nos han intentado vender. A pesar de todo, espero que os guste.

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

Y para rematar, me zampé otro Millenium en apenas 15 días. Es lo que tiene pasar horas en la playa, las páginas pasan volando. Y así, con la piel tostando al sol, me adentré en las nuevas aventuras de Lisbeth Salander.

¿Y qué me encontré? Una novela mucho peor que la que abre la trilogía. ¿Por qué? Creo el difunto Stieg Larsson se enamoró de su propio personaje. Hay que reconocer que la antisocial y disfuncional Lisbeth tiene mucho que ofrecer pero lo interesante de la primera era la dupla tan extraña que formaba con Blomkvist, algo que en ésta no se ve.

Resumiendo: la joven se mete en unos líos tremendos y, a pesar de ser tan lista, como no para de repetir el escritor cada vez que tiene ocasión, comete un error tras otro que no hace otra cosa que complicarle la vida a la poca gente que la rodea. Eso sería el argumento resumido. Por cierto, una trama un poco cogida por los pelos. Sin embargo, Larsson cree necesario introducir un prólogo de unas 100 páginas en las que no pasa nada. Lisbeth salva a una mujer de su marido (supongo que para seguir mostrando las excelencias de la joven) y se dedica a amueblar su casa. Todo ello contado con gran lujo de detalles.

Aún no he leído la tercera y última parte pero como siga el mismo camino que ésta mejor hubiese sido que se hubiese quedado en la primera. Si no presenta una nueva trama, ¿qué significado tiene la primera novela? ¿Presentar a Lisbeth para que nos creamos que es una especie de superheroína de las feministas? Si las mujeres se ponen como ejemplo a este personaje… ¿qué quereís que os diga? Os tenía por seres más inteligentes.

Con esto se termina el verano. El calorcito, con sus playas, mares y bikinis quedan para el año que viene. Mientras tanto, toca empezar la literatura de invierno… quizá algo triste para que amenice con las hojas que poblarán las calles en pocos días.

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There’s No Place Like Home…

31 08 2009

Más de 30 días sin escribir una sola línea más allá de los renglones neuronales. Es lo que tienen las vacaciones, estar fuera del entorno habitual y lo más importante de todo: tener mejores cosas que hacer. Estos meses se ha caracterizado por la actividad, no he dejado de moverme de aquí para allá, con días mejores y días peores, visitando la playa regularmente y disfrutando de todas las fiestas de pueblo que se hacían. He estado viviendo en Gijón, a escasos 35 km de Oviedo, pero me ha parecido mucho más. Cuando cogía algún autobus para volver a mi ciudad y ponía los pies en la estación no podía evitar pensar “No hay lugar como el hogar“. No me malinterpretéis, me ha gustado el cambio de aires, lo necesitaba. Pero ya sabéis lo que se suele decir, como en casa en ningún sitio.

Comencé el verano con un ligue. Una relación con la chica con los ojos más bonitos que he visto nunca. Una mirada triste de color gris, casi siempre oculta tras una cortina de flequillo negro. Una chica que apareció por casualidad, de esas que dejas escapar y luego te das cuenta de lo increíble que era. Pero no nos pongamos melancólicos, la tristeza fue sustituida por las fiestas y la buena compañía. De todo ello reseñaría el Xiringuelu, una fiesta increíble. Comida, sidra, risas, baños en el río, confesiones y cena en el chino. Para repetir. Tampoco me quiero olvidar del Derrame, aunque creo que ya os he hablado demasiado del mejor festival de música de toda la penínsuna.

Metidos en pleno agosto cometí uno de mis errores estrella, ligarme a una chica y que terminase encaprichándose de mí. Vuelta a los sms de madrugada y las declaraciones de amor cargadas de faltas de ortografía. Atolladero. Y lo más importante, el amor de mi vida sigue soltera. Quizá algún día me atreva a decirle cuanto la quiero. Quizá no.

Y para cerrar el verano como se debe aún nos quedan las fiestas de San Mateo, en Oviedo, donde os animo a venir a disfrutar. Es más, yo estoy deseando empezarlas con un concierto este viernes de una twittera y su grupo, Take the Rest. ¿Se me conseguirá?

Si algo me ha ofrecido esta ciudad es la posibilidad de sentirla mía. Creo que he perdido los antiguos prejuicios que tenía con sus calles. Al fin y al cabo soy carbayón, el odio hacia los culo moyaos es algo innato en mí.

Comienza un invierno salpicado de sueños y emociones. Listos para la reconversión.